
Nunca me he llevado muy bien con los espejos porque nunca me ha gustado la imagen que me ha devuelto, nunca he encontrado nada, y de verdad que me he mirado a propósito despacito para ver si había algo que al menos no me molestara de mi.
Una vez en terapia me pusieron un ejercio, consistía en mirarme en el espejo y escribir luego todas y cada una de las partes de mi cuerpo y analizar porqué no me gustaban (si fuese el caso). Por supuesto el resultado fue que no me gustaba nada y el asombro de mi psicóloga al leer luego las explicaciones de porqué no me gustaban cada parte que me ella me había señalado antes.
Quizás para ella eran tonterias, pero para mí, por ejemplo tener los ojos demasiado pequeños, o la naríz como un botón me supone que no me gusten esas partes de mi cuerpo y que yo no me guste.
Mi cabeza es muy gorda, desproporcionada con el resto del cuerpo (que de por sí tb lo es) pero la cabeza es como si no me correspondiera, como si en el reparto de cabezas me tocó una de un cabezudo. Mis orejas son pequeñas y duras, mi piel extremadamente blanca, y mi cara redonda como un pán cateto.
En mi no existe la distorsión, es al contrario yo se lo que soy y como estoy pero en el reflejo que me devuelve el espejo imagino lo que quiero ser, lo que me gustaría, lo que anhelo... ser delgada. Cierro los ojos y yo imagino abrirlos y ser otra.
Una vez luché y vencí y entonces veía lo que quería, el espejo y la báscula me devolvian lo que buscaba (nunca era suficiente) siempre más, siempre más...
En aquella época cuando me miraba me daba asco mirar mi cuerpo, porque seguía sin gustarme y necesitaba estar más y más delgada así que nunca me llevé bien con el espejo.Mover la pierna, dormir chupando el dedo, miedo, miedo...
En mi burbuja
Náyade

